martes, 31 de diciembre de 2013

Dionisia, La menora.


Dionisia, La menora
                                                       
Por: Ana Belén Cavalieri

         Cuando entre lo primero que me llamo la atención fue la escenografía de la obra porque era solo un banco de madera bajo, contra en la pared había una percha colgada con un guardapolvo. De fondo se escuchaban acordes que formaban un chámame.
Fuente: Página oficial de facebook
 del "Teatro de la ciudad"
(https://www.facebook.com/teatrodelaciudadcorrientes)

         Las luces se apagaron y, de a poco, las voces se fueron callando para dar inicio a la obra.
Ella entro, se puso el guardapolvo y se sentó en el banco, fue en ese momento donde comenzó la magia y empezamos a conocer la historia de “Dionisia”.
        “Dionisia, la menora” cuenta la historia de una adolescente que es entregada para servir en la casa de una señora, allí la someterán a sus más bajos instintos y se aprovecharan  de su analfabetismo e inocencia. Pero el regalo que le había dado su amigo Rufino es lo único que logra salvarla.
Si bien la puesta en escena era simple y minimalista, la actuación de Alejandra Valle o Alessita como todos la llamamos, lleno cada recoveco del “Teatro de la ciudad” logrando que durante toda la obra estemos expectantes, nos olvidemos de todo y estemos pendientes de la historia.
        Sin lugar a dudas, la actuación de Alessita fue una gran revelación para todos los que acudimos al “Teatro de la ciudad” ayer en la noche al estreno de “Dionisia, la menora”. Es, a pesar de su corta edad, una gran actriz que conquistó al público y nos hizo emocionar.  Pero todo esto no hubiera sido posible sin la dirección de Gastón Alexis (que hizo un trabajo extraordinario como director invitado), las luces de Germán Soto y la musicalización de Nestor Lind.
Fotos extraídas de la página oficial del
"Teatro de la ciudad"
     Al final de la obra, la sala se colmó de aplausos y gritos y Mauro Santamaria, escritor de la obra, subió a entregarle flores a Alejandra Valle.
        Este unipersonal escrito por el dramaturgo y director correntino, Mauro Santamaría, fue censurado en 1991 por el abuso físico y psicológico que sufre la protagonista durante la historia. Esta es la segunda vez que está en escena en Corrientes, la primera vez fue el 2005 con la actuación de Idalia Sandoval, donde fue dirigida por el mismo Mauro Santamaria.





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